A veces sabemos que algo no va bien, aunque no sepamos explicar exactamente qué nos pasa. Podemos llevar tiempo intentando gestionarlo por nuestra cuenta, diciéndonos que ya se nos pasará, que podemos con ello o que quizá tampoco sea para tanto. Y, sin embargo, llega un momento en el que puede ser necesario parar y prestar atención a lo que nos está ocurriendo.
La falta de tiempo, los desplazamientos, las responsabilidades del día a día o incluso la propia ansiedad pueden hacer que vayamos posponiendo la decisión de pedir ayuda. En otras ocasiones, simplemente nos resulta más fácil hablar de determinados temas desde un espacio conocido, cómodo y privado.
La terapia individual online permite iniciar un proceso psicológico sin necesidad de desplazarse, manteniendo un espacio de confianza, escucha y acompañamiento profesional.
Desde mi enfoque de psicología integradora, la modalidad online no consiste únicamente en trasladar una sesión presencial a una videollamada. Para mí, cada persona necesita un proceso diferente, por eso no trabajo desde una única técnica ni desde una forma cerrada de entender la terapia.
Me gusta pensar en la terapia como cuando intentamos desenredar un ovillo: si tiramos con fuerza del primer hilo que encontramos, podemos apretar todavía más los nudos. Primero necesitamos mirar dónde están, entender cómo se han formado y encontrar poco a poco por dónde empezar a aflojarlos. En terapia ocurre algo parecido: no se trata solo de hacer desaparecer aquello que hoy te molesta, sino de comprender qué puede haber detrás, cómo se relaciona con tu historia y qué necesitas tú en este momento para empezar a sentirte mejor y relacionarte de una manera diferente contigo mismo y con aquello que estás viviendo.
¿Qué es la terapia individual online?
La terapia individual online es un proceso de acompañamiento psicológico que se realiza mediante videollamada. Durante las sesiones trabajamos en un espacio confidencial, seguro y sin juicios, en el que puedas expresar lo que te ocurre con calma, incluso cuando todavía no tengas muy claro qué te pasa o cómo ponerlo en palabras.
Muchas personas llegan a consulta porque están atravesando ansiedad, dificultades de autoestima, estrés, una pérdida, problemas en sus relaciones o una etapa de cambio. Pero aquello que nos trae a terapia no siempre cuenta toda la historia.
En consulta suelo encontrar que, detrás de determinados síntomas o dificultades, puede haber necesidades emocionales que no han encontrado espacio, heridas anteriores, patrones que se repiten, experiencias significativas o formas que hemos aprendido para protegernos, relacionarnos o salir adelante y que quizá tuvieron sentido en otro momento de nuestra vida, pero que ahora pueden estar haciéndonos daño o limitándonos.
Por eso, para mí la terapia no consiste únicamente en intentar eliminar un síntoma. Desde una mirada integradora, buscamos comprender cómo se relacionan tu historia de vida, tus emociones, tus vínculos y las formas que has ido aprendiendo para afrontar lo que te sucede. Porque muchas veces lo que vemos hoy es solo la punta del iceberg; debajo puede haber una parte de nuestra historia que necesita ser mirada y comprendida para que podamos empezar a hacer las cosas de otra manera.
¿Cómo empieza un proceso de terapia individual online?
Cada proceso es diferente porque cada persona también lo es. No existe una única hoja de ruta ni una manera de hacer terapia que sirva para todo el mundo. Aunque podemos hablar de algunas etapas, el ritmo, las herramientas y la forma de trabajar se van adaptando a ti y a lo que vayamos necesitando en cada momento.
1. Primera sesión de valoración
La primera sesión es, ante todo, un espacio para conocernos y comprender qué te ha llevado a pedir ayuda precisamente ahora.
Hablaremos del motivo de consulta, de cómo está afectando a tu vida cotidiana y de aquellos aspectos de tu historia personal que puedan ayudarnos a entender mejor lo que estás sintiendo. Pero no necesitas llegar con todo claro, ni saber explicar perfectamente qué te ocurre.
A veces llegamos a terapia simplemente sabiendo que no estamos bien, que hay situaciones que se repiten, que reaccionamos de maneras que no entendemos o que algo empieza a desbordarnos. Parte de mi trabajo será ayudarte a poner orden en todo eso y empezar a construir juntos una primera comprensión de lo que está ocurriendo.
2. Comprender el malestar
A medida que avanzamos, iremos ampliando esa primera fotografía. Podemos explorar tu forma de relacionarte con los demás, experiencias anteriores, necesidades emocionales, autoestima, estilos de apego, regulación emocional o patrones que parecen repetirse una y otra vez.
No buscamos culpables ni pretendemos juzgar las decisiones que tomaste en otros momentos de tu vida. Intentamos comprenderlas. Muchas de nuestras maneras de pensar, sentir o actuar tienen sentido cuando conocemos la historia que hay detrás.
Entender por qué aprendiste a funcionar de determinada manera y cómo pudo ayudarte en otro momento de tu vida puede ayudarnos a descubrir por qué ahora ya no te sirve, qué necesitas actualmente y qué podemos empezar a cambiar.
3. Trabajo terapéutico
Cuando vamos comprendiendo mejor qué está ocurriendo, podemos empezar a trabajar sobre aquello que está generando malestar. Y aquí es donde mi manera de trabajar desde la psicología integradora cobra especial importancia.
Dependiendo de tus necesidades y del momento del proceso, podremos trabajar la regulación emocional, los límites, la autoestima, los vínculos y el apego, experiencias del pasado, heridas emocionales, patrones relacionales o nuevas maneras de afrontar situaciones que hasta ahora resultaban difíciles.
No todas las sesiones tienen que ser iguales. Habrá momentos en los que necesitemos hablar y comprender; otros en los que utilizaremos una herramienta concreta; y otros en los que trabajaremos de una manera más emocional o experiencial. Cuando sea adecuado, también podremos incorporar técnicas como EMDR, especialmente para trabajar determinadas experiencias traumáticas, heridas emocionales o dificultades relacionadas con el apego.
Para mí, la terapia no consiste en tener una caja de herramientas y entregarte una diferente cada semana. Las herramientas son importantes, pero primero necesitamos saber qué queremos reparar, qué está sosteniendo el problema y qué necesitas tú para que los cambios tengan sentido dentro de tu propia historia.
4. Integración y autonomía
Poco a poco, aquello que vamos comprendiendo y trabajando en sesión empieza a trasladarse a tu vida cotidiana. El objetivo es que puedas reconocer mejor lo que necesitas, entender tus emociones, detectar antes determinados patrones y disponer de más recursos para afrontar las situaciones que vayan apareciendo.
La terapia no busca que necesites siempre la terapia. Busca precisamente lo contrario: que cada vez puedas conocerte mejor, confiar más en tus propios recursos y tomar decisiones de una manera más consciente y autónoma.
Cuando los objetivos que nos planteamos se van consolidando, podemos espaciar progresivamente las sesiones y, cuando llegue el momento, valorar juntos el cierre del proceso.
Ventajas de la terapia individual online
La terapia online puede ser especialmente útil cuando los horarios, la distancia o las circunstancias personales hacen difícil acudir de manera presencial. Pero sus ventajas van más allá de ahorrarnos un desplazamiento: para algunas personas, poder hacer terapia desde su propio espacio facilita que pedir ayuda encaje de una forma más natural en su vida.
Mayor facilidad para integrar la terapia en tu rutina
Entre el trabajo, los estudios, los cuidados familiares y todas esas cosas que vamos encajando cada día, encontrar un hueco para nosotros mismos no siempre resulta fácil. Eliminar los desplazamientos permite integrar la terapia en la rutina con mayor facilidad y, para muchas personas, ayuda a mantener la continuidad del proceso.
Y esto es importante: la terapia necesita encontrar un espacio en tu vida, pero no convertirse en una dificultad más dentro de ella.
Realizar la sesión desde un entorno conocido
Poder conectarte desde casa o desde otro espacio en el que te sientas cómodo y tengas privacidad puede ayudarte especialmente durante las primeras sesiones.
No significa que hablar de determinadas cosas vaya a resultar siempre fácil —hay temas que cuestan independientemente de dónde estemos—, pero para algunas personas estar rodeadas de aquello que les resulta familiar proporciona una sensación de seguridad que facilita abrirse y conectar con lo que están sintiendo.
Mantener la terapia aunque cambien tus circunstancias
Un viaje, un cambio temporal de residencia, unas vacaciones o determinadas circunstancias laborales no tienen por qué significar interrumpir el proceso.
La modalidad online nos permite mantener esa continuidad aunque durante un tiempo estés en otro lugar, siempre que dispongas de un espacio tranquilo, privado y adecuado para realizar la sesión.
Elegir profesional más allá de la distancia
Quizá esta sea una de las ventajas que considero más importantes. La terapia online te permite elegir a una profesional no solo porque su consulta esté cerca de tu casa, sino porque su manera de trabajar y de entender la psicología encaje contigo.
La cercanía terapéutica no depende únicamente de estar físicamente en la misma habitación. Se va construyendo sesión a sesión, a través del vínculo, la confianza, la seguridad y de algo tan importante como sentir que puedes ser tú mismo y hablar de lo que te ocurre sin sentirte juzgado.
Porque en terapia la distancia más importante no se mide en kilómetros, sino en cuánto de lejos o de cerca puedes sentirte de la persona que tienes al otro lado.
¿Qué necesitas para hacer terapia online?
No necesitas una preparación complicada. Lo más importante es poder disponer de un espacio en el que te sientas cómodo, seguro y con suficiente privacidad para hablar con libertad.
A nivel práctico, es recomendable contar con:
- Un ordenador, tablet o teléfono con cámara y micrófono.
- Una conexión estable a internet.
- Un espacio tranquilo en el que puedas hablar con privacidad.
- Auriculares, si te ayudan a sentirte más cómodo o a tener mayor intimidad.
- Aproximadamente una hora en la que puedas estar sin interrupciones.
Siempre que sea posible, también recomiendo reservarte unos minutos antes y después de la sesión. No hace falta hacer nada especial: simplemente intentar no pasar directamente de una reunión de trabajo a terapia y, al terminar, salir corriendo hacia la siguiente obligación.
La terapia también necesita un pequeño espacio para aterrizar. Algunas sesiones nos dejan tranquilos y otras pueden remover emociones, recuerdos o reflexiones que necesitan unos minutos para recolocarse. Darte ese margen antes de volver al ritmo habitual también forma parte de cuidarte durante el proceso.
¿La terapia online puede ser igual de útil que la terapia presencial?
La terapia online puede ser una modalidad adecuada para muchas personas y para distintos motivos de consulta. Y una de las dudas que pueden aparecer antes de comenzar es precisamente esta: ¿realmente podremos trabajar igual si estamos al otro lado de una pantalla?
Mi forma de trabajar no consiste simplemente en hablar durante una videollamada. También online podemos trabajar emociones, vínculos, autoestima, regulación emocional, patrones que se repiten o experiencias de nuestra historia, adaptando las técnicas y herramientas terapéuticas a cada persona y al momento del proceso.
Más allá del formato, para mí hay algo fundamental: el vínculo terapéutico. Poder sentirte escuchado, comprendido, seguro y libre de juicio es una parte esencial de cualquier proceso, tanto online como presencial.
También habrá situaciones en las que la modalidad presencial pueda resultar más recomendable o necesidades concretas que requieran otro tipo de atención. Por eso, no entiendo la terapia online y presencial como dos opciones que compiten entre sí, sino como dos maneras de construir un mismo espacio terapéutico. Valoraremos cada caso de forma individual para encontrar cuál encaja mejor contigo y con tu momento.
¿Cómo elegir a la profesional adecuada para hacer terapia online?
Elegir psicóloga no consiste únicamente en comprobar su formación o decidir entre terapia online y presencial. La formación y la experiencia profesional son importantes, por supuesto, pero también lo es que su manera de entender la terapia encaje contigo y que puedas sentirte cómodo con la persona que tienes delante.
Puede ayudarte conocer previamente su enfoque, su formación y su manera de trabajar. Y también darte permiso para observar algo mucho más sencillo durante las primeras sesiones: cómo te sientes con ella. Si puedes hablar con libertad, si te sientes escuchado, si puedes mostrarte tal y como eres y si poco a poco se va construyendo una relación de confianza.
Desde mi enfoque de psicología integradora, no trabajo únicamente sobre el síntoma que aparece en el presente ni utilizo las mismas herramientas con todas las personas. Intento comprender lo que te ocurre dentro de un contexto más amplio: tu historia, tus relaciones significativas, tus necesidades emocionales y aquellas experiencias que pueden haber influido en la manera en la que hoy te relacionas contigo mismo y con los demás.
Esto me permite integrar diferentes enfoques y herramientas en función de lo que necesitemos trabajar, en lugar de intentar adaptar a todas las personas a una única forma de hacer terapia.
La terapia tiene que adaptarse a la persona, no la persona a la terapia. Por eso, iremos decidiendo qué necesitamos trabajar y de qué manera hacerlo a medida que vayamos comprendiendo juntos qué está ocurriendo.
¿Cuánto dura una sesión de terapia individual online?
Habitualmente, las sesiones de terapia individual online tienen una duración aproximada de entre 50 y 60 minutos.
La frecuencia no tiene por qué ser la misma durante todo el proceso. En muchos casos podemos comenzar con sesiones semanales para tener cierta continuidad y, a medida que se van consolidando los cambios y aumenta tu autonomía, valorar si tiene sentido ir espaciándolas.
No existe una frecuencia que sea adecuada para todo el mundo. La iremos valorando juntos en función de tus necesidades, tus circunstancias y el momento del proceso en el que te encuentres.
¿Cuándo puede ser un buen momento para empezar terapia?
No necesitas esperar a estar completamente desbordado para pedir ayuda.
Puede ser un buen momento cuando empiezas a notar que determinadas situaciones se repiten, que algunas emociones te cuesta manejarlas, que algo está afectando a tus relaciones o a tu bienestar, o simplemente cuando llevas tiempo intentando resolver algo por tu cuenta y sientes que sigues dando vueltas alrededor del mismo punto.
Y también puedes llegar a terapia sin saber exactamente qué necesitas. De hecho, es mucho más frecuente de lo que pensamos. No necesitas traer un diagnóstico, una explicación perfecta ni una lista de objetivos preparada.
A veces solo tenemos una sensación de “no sé exactamente qué me pasa, pero sé que no quiero seguir sintiéndome así”. Y eso ya puede ser suficiente para empezar. La primera sesión también sirve precisamente para poner palabras, ordenar y empezar a comprender juntos qué está ocurriendo.
Terapia individual online y presencial en Majadahonda
Actualmente acompaño a personas tanto mediante terapia individual online como de forma presencial en Majadahonda.
Desde mi enfoque de psicología integradora, no trabajaremos únicamente con aquello que te preocupa en este momento. Intentaremos comprender también qué puede haber detrás: tus emociones, tu historia, tus relaciones, las experiencias que te han marcado y esos patrones que, a veces sin darnos cuenta, terminamos repitiendo.
Para mí, detrás de un síntoma siempre hay una persona y una historia que merece ser escuchada y comprendida. Por eso, el proceso no consiste en encajar lo que te ocurre dentro de una técnica determinada, sino en ir encontrando juntos la manera de trabajar que tenga sentido para ti.
Si estás buscando una psicóloga en Majadahonda o prefieres realizar terapia individual online, podemos comenzar con una primera sesión de valoración. No necesitas llegar sabiendo exactamente qué te pasa, qué quieres trabajar o por dónde empezar. A veces, encontrar por dónde empezar es precisamente lo primero que hacemos juntos en terapia.
Ese primer encuentro nos permitirá conocernos, poner un poco de orden en lo que estás viviendo, resolver tus dudas y valorar con calma cómo puedo acompañarte.


